Un inestable, inculto, infame,
¿‘bizcocho’? y bipolar periodista (bueno, hijo de un periodista ya fallecido)
del legendario y mal afamado IV Distrito es ¿la victima?, o el presunto autor
de la polémica Lista de los “Limosneros y pedigüeños” periodistas, que
solicitaron apoyo económico al gobernador Cabeza de Vaca, a propósito del
estratosférico préstamo que le autorizaron
y que endeudará hasta los ingresos de los nietos de todos los
tamaulipecos que hoy se quejan enfurecidos en lo oscurito pero les gana la
cobardía para protestar en lo público.
Y mientras no demuestre lo contrario,
es el presunto culpable.
Hace las funciones de jefe de prensa
del inepto alcalde “Chiripa”, del mágico y aguantador pueblo de Tula Beach,
Lenin Coronado, convertido en una ridícula
marioneta del El Truco alias César Verástegui.
Este alcaldito, que solo dirige los
honores a la Bandera cuando se acuerda que es lunes, es experto en juegos y
pasatiempos por internet. Se la pasa en sus casas, en la de Victoria y en la de
Tula. No tiene comunicación ni con la Secretaria del Ayuntamiento.
El tesorero, el de Obras Pública, el
contralor, y todos los funcionarios acuerda con
el jefe de capos de la Zona Cañera, El Truco. Es decir, “Lenin no
ordena, no maneja no controla ni a su vieja, porque no tiene”, dicen los
Tultecos. ¿Tultenses? ¿El alcaldito Será disidente de la masculinidad?.
Y como responde a intereses de la
parte poniente del tercer piso de palacio, este sujetito no es más que la
“Oreja y Testaferro” de El Truco. Y vaya que cobra bien.
Al querer defender los intereses de
El Truco y del aparente alcaldito Lenincito pretende enfrentar a los enemigos
de sus jefecitos con perversidades, con bromas estúpidas, cobardes y de mal
gusto, pendejas, dirían muchos, entonces agarró “de su puerquito” al honorable,
distinguido y respetable periodista que se formó en el bajo mundo del mundo,
como muchos otros, Santiago “Chago” Ruiz, y que ahora gracias a su esfuerzo
periodístico es el dirigente de la tumultuosa agrupación “Unión de Periodistas
Democráticos”.
Esta historia es una veta inacabable
para una de los mejores relatos del Maestro Solorio, solo que se cambiaría el
título, acá sería “Las Puertas del INFIERNO”, no del Invierno
Trae pleito casado con, “Chaguito”
Ruiz porque además está inventando un pleito ranchero para no pagarle los Cinco
Mil pesos que le adeuda.
Y lo desesperante para este dañino y
tóxico personajito es que el prestigio, la herencia, la empresita que su padre
le heredó, “La Voz de Tula”, se ha ido por las cañerías de su vida licenciosa y
mediocre.
El Decidor, la otra Voz de Tula, la
de su Madrastra y ahora Chaguito, le ganaron el mercado, por lo que ya no vende
ni sus mentiras.. y claro su periodiquito ya no matas moscas ni se acerca a
ninguna Letrina.
Su padre, el que antes de ser un buen
periodista, era Bombero, debe de estar revolcándose no de coraje sino de
tristeza, de saber que su vástago anda haciendo puras “tontejadas”.
A este panfletito, lo rechazan, ya no
lo quieren ni para envolver caguamas.
Y creemos que para su despreciable y
miserable persona, mediocre y ‘tonteja’ actividad periodística, incipiente y
torpe perversidad, van todas las mentadas de madre de periodistas y familiares
de estos, además de los lectores del vetusto mágico pueblo de Tula.
Y este es el origen de por qué
embarrar y desprestigiar a gente que ni la debe ni la teme con escritos sin
firma ni sellos de Recibido.
Lo cierto es que Santiago Ruiz tiene
la palabra si no alza la voz, pudiera también tener vela en el entierro.
Todo parece indicar que los elementos
bajo los cuales se le fustiga y acusa, a este sujeto de marras, como diría el
extinto Víctor Calzado, son ciertos.
Y de parte de todos los lechugueros,
“que la Porra lo salude” cada que respire.
Qué vulgares y cobardes son los
periodistas o funcionarios que avientan la piedra y esconden la mano.
Vivir entre la mala y la mediocridad
y a expensa de envidiar el éxito de otros, no es buena conseja.
No se vale llevarse entre las patas a
gente que no tiene nada que ver con un pleito de dos. Los lechugueros sabemos
quién es quién en el periodismo.
Los verdaderos periodistas nos
ubicamos, defendemos y promovemos el respeto no el Temor.
El respeto perdura aunque no tengas
foro, y el temor se acaba cuando no hay quien te protega.
Bien que comentaba Panchito Valdéz,
refiriéndose a este tipo de periodistas, que su hija le decía a sus maestros
que “su papá tocaba los timbales en un congal o Antro de vicio, porque le daba
vergüenza decir que era periodista”.
Y este tipo de tipos, tipifican y
promueven la cultura de la extorsión, hacen tanto daño al oficio que tanto aman
los que si son periodistas.

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