Cifras oficiales no contabilizan los
31.3 millones de trabajadores informales que se han visto obligados a quedarse
en su casa.
Jaumave, Tam.- “No les queda de otra
que sobrevivir tallando lechuguilla, recolectando laurel, orégano o
gobernadora, quedando a expensas de los intermediarios que rara vez pagan más
de veinte pesos el kilo de estos productos” mencionó Lázaro Espinosa Zapata,
dirigente Antorchista en el altiplano tamaulipeco.
Además de que los habitantes de este
municipio advirtieron que las condiciones se han complicado para las familias,
por el alza de los precios en los productos de la canasta básica y por el
desempleo, por esta razón están solicitando al gobierno municipal, estatal y
federal un programa de alimentos para enfrentar la pandemia.
El líder antorchista, relató que
antes de que se cancelaran las actividades, los pobladores buscaban mejorar sus
ingresos al vender los productos de temporada como el chile de monte, las
chochas, nopales, tunas, pitayas, etc. Y todos ellos conforman el comercio
informal, sin sueldo seguro, sin seguridad social, sin ni ningún tipo de
prestación laboral, al que se le suma la cancelación de su fuente de trabajo.
Dijo que ahora se han quedado en sus
casas esperando los apoyos por parte del gobierno, sin poder salir de sus casas
porque su trabajo requiere salir para vender sus productos, pero esta actividad
puede poner en riesgo sus vidas.
Espinosa Zapata, dijo que por esta situación su agrupación mantiene la lucha en la que
exigen al gobierno la realización de un programa nacional de alimentos en
beneficio de las familias del altiplano tamaulipeco, del Estado y del país.

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